sábado, 10 de enero de 2009

Asqueada

Parece mentira, lo que hace ponerse delante del ordenador y echar ciertas cosas que llevamos dentro, intentar plasmarlas (unas veces mejor, otras peor), y sentir cómo nos desahogamos en un blog, lo lea quien lo lea, y aunque no lo lea nadie.

Hoy sólo tengo una palabra que me define: asqueada.

Si si, así me siento... asqueada, harta, desanimada... El mundo gira, la vida sigue y yo aquí ando atascada en un mero "detalle" del pasado que no me deja arrancar del todo.

No pensé que ese "detalle" se hubiera arraigado en tan poco tiempo tanto en mí, pero según pasan los días siento un mayor conflicto en mi interior, siento que tengo más cosas que decir, y lo peor es que sé que no debo, ¿pero qué hacer cuando sé que sólo así podría quedarme más tranquila?

Por suerte sé que tengo mil motivos para sonreir, a mucha gente a mi alrededor dispuesta a intentar sacarme una sonrisa, y gente por la que sentirme muy afortunada. Pero entre todo eso..., una a veces se detiene sin querer para pensar en lo que no tiene, y en lo que quiere, y entonces me siento asqueada... y volvemos al principio de esta historia.



A veces es mejor alejarse un tiempo de uno mismo, de tus propios pensamientos, de tus propios sentimientos, de tus propios deseos... y así poder ver todo más tranquilamente. Cuando esto se hace... puede ocurrir que uno se de cuenta de que las cosas no le importaban tanto como pensaba, pero también puede ocurrir todo lo contrario, y es que entonces sientas como un rayo te fulmina en tu interior y te haga ver que te importaba incluso más aún de lo que pensabas...

(si... todo sería muy bonito... si el problema no fuera que eso que te importa y quieres no lo puedes tener..., porque entonces, por enésima vez... vuelvo a sentirme... asqueada).

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